2/10/13

Aunque no sea muy típico de mí, hoy he decidido que era hora de poner en orden la casa. No pensaba que encontraría tantas cosas tuyas en ella pero… así fue. Por alguna estúpida razón las he metido todas en un baúl, creyendo que así, de alguna manera, tendrías que volver alguna vez a buscarlas. Es una tontería pensar que todas esas cosas que te dejaste en el fondo del armario puedan atarte a mí, cuando ni si quiera yo fui capaz de retenerte. Siento que si me deshago de ellas, en cierto modo, también me estoy deshaciendo de ti. Cerrando así aquel libro que un día fue nuestro. Si las mantengo, también se queda conmigo la esperanza de que entres por la puerta y pueda seguir completando con palabras las páginas que aún están en blanco y que hace tiempo prometimos escribir. La casa sigue llena de ti,  aún puedo escuchar cada noche tu risa interminable. Sé que no puedo pedirte que vuelvas y sé que tampoco me atrevería a hacerlo, pero todavía no he sido capaz de superar que ya no estés aquí preparando café recién hecho cada mañana. He llegado a echar en falta aquella habitación donde antes solo se escuchaba todo aquello que nunca nos quisimos decir, porque aunque no lo supiéramos en su momento, aquella era la forma que teníamos de querernos. Y aunque fuera a idas y venidas, con gritos y con besos… no supimos meter nuestro amor en un baúl antes de estropearlo por completo.

1 comentario:

Letras en mi Corazón dijo...

TRISTE!! pero cuando acaba y no funciona es mejor dejar esas cosas en el baul y quemarlas!!
:D