28/5/13

Veintiocho de mayo. Asturias. Llueve sin parar y no paro de pensar en ti. Cuatro días para verte. Bueno, en realidad... tres días, dieciséis horas, veinticuatro minutos y cuarenta segundos (39,38...). Solo pensar que en cuanto pase todo ese tiempo podré besarte sin parar me pone la piel de gallina. Suspiro. Y si lo hago es porque necesito tenerte cerca. Tan cerca que note tu respiración en mi boca y la callemos con un beso. Y que detrás de ese beso venga otro aún mayor. Necesito estar en uno de esos momentos "no-importa-nada-ni-nadie-excepto-nosotros". Necesito poder tocarte siempre que lo deseo. Necesito perderme en ti y que solo tú seas capaz de encontrarme bajo el edredón. Espero que seas capaz de olvidar nuestros "no-enfados" mientras hacemos el amor. No me preguntes por qué los llamo así... es obvio, tú y yo no podemos enfadarnos realmente. Tú y yo estamos llenos de rabia en esos momentos porque la distancia nos persigue. Y eso es lo que realmente nos enfada. Pero lo que ella no sabe es que mientras estemos juntos no puede vencernos, somos capaces de lo que haga falta por mantenernos unidos. Aunque ahora nos separe debería saber que el que ríe el último ríe mejor. Y con ese billete solo ida en mis manos... la batalla está ganada. 

4 comentarios:

Maat dijo...

La distancia no separa lo que esta fuertemente unido. Bonito relato! :)

Carolina dijo...

Hola linda! Cuatro días no es mucho! Que esa espera que a ambos se les hace tan difícil tenga un final feliz, sellado con un fuerte abrazo de reencuentro. Sean felices y que Dios bendiga vuestra relación. Que tengas un bello día!!

Natalia dijo...

me senti tan indentificadaa, que linda forma de escribir que tenes...

Letras en mi Corazón dijo...

bonita entrada!!