8/11/12

Como un eco de voz.


El día estaba gris y Demian aún no había despertado de su interminable siesta. Aunque seguía molesta con él no pude evitar observarle dormir y ver como se retorcía entre las sábanas mal colocadas. Suspiré.
A veces es realmente complicado ser yo. Yo y mi estúpida manía de cabrearme cuando alguien no me entiende. Yo y mi orgullo. Yo y mi obsesión porque nadie vuelva a anularme como lo hicieron años atrás. Yo y mi maldito pasado, que vuelve a mí cada vez que las cosas se tuercen un poquito. Miré hacia la ventana y recordé la primera vez que le vi. Con esos ojos tan azules que parece que te ahogues en el mar. Con esos mismos ojos con los que hoy discuto porque no somos capaces de encontrar un equilibrio entre su excesiva madurez y mi increíble cabezonería. Respiré.
Intenté tranquilizarme y pensar las cosas de manera más razonable. Entonces fue cuando Demian despertó. Cuando por fin consiguió abrir los ojos por completo, su mirada se clavó en mí. Me hizo un gesto para que me acercara y a continuación me dejó un hueco a su lado. Era obvio, para él el tema ya estaba solucionado. Me dejé llevar y posé mi cabeza encima de su pecho. Escuchaba hablar a su corazón pero ninguno de los dos pronunciaba palabra. No había mucho que decir. Sabíamos que si alguno de los dos hablaba del tema, volveríamos a discutir como si de un círculo vicioso se tratase. Seguramente por mi culpa, no me cabe ninguna duda, pero tengo una gran obsesión porque la gente que quiero intente comprender lo que siento y por qué me duelen tanto las cosas. Resoplé.
Tampoco soporto dejar las discusiones en el aire. Le lloré, le pataleé y le supliqué que por favor me entendiese, que hiciese un esfuerzo. Lo necesitaba de verdad. Me abrazó mientras me susurraba que me lo prometía. Me lo repetía una y otra vez. “Te lo prometo, te lo prometo, te lo prometo…” Como si fuera un eco de voz. 

14 comentarios:

Ainoa 13♥ dijo...

Me ha encantado el texto!!

Diane Ross dijo...

¿Y lo cumplió?

Marina P. dijo...

muy bien narrado. A mi tampoco me gusta que las cosas queden en el aire... ojalá lo haya prometido y cumplido!
besoo!

Kenya G.A dijo...

no seas tan dura contigo misma, y muy tierno lo que paso con Demian.

Pau dijo...

Que ternuraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa♥ amo como escribis! Gracias por leerme, linda (: Me encanto tu entrada, al igual que todas jaja :D un beso enorme y muy buen fin de semana!

Little dijo...

Ojalá la entendiera de verdad. Es duro querer hacerte explicar y que el destinatario sea incapaz de entenderte. Eso duele, la verdad.

Un besito.

Anaid Sobel dijo...

Las promesas están bien siempre y cuando se cumplan

favole dijo...

Es un escrito tan agridulcemente cierto y auténtico que me ha hecho estremecer. A veces no es que no queramos hablar, simplemente es que hablamos lenguajes distintos. La comprensión a menudo es una meta difícil... sobretodo si se da la mezcla de madurez y cabezonería :) Pero el silencio...eso, precisamente eso, al final suele ser lo más universal. Nunca hay que irse a dormir con el espíritu agitado...y las promesas...bueno, están para cumplirlas...algo debió susurrar su corazón...y le creíste :) Un abrazo inmenso!!! Es un relato precioso!!!

Pamela dijo...

Hay promesas que se deberian cumplir, y no jurar en vano ¿No?

Carolina Plaza dijo...

En si te diria que Ojos de mi princesa, porque ese es el que me estoy releyendo ;)

Marta Annie. dijo...

Porque para no cumplir, no prometas..
Me gusta como escribes! :)
Mil besos!

Esperanza Writes Too dijo...

No me habré sentido yo así...
Me encanta lo que escribes!! :))

-E.

Mélanie M.Malbranque dijo...

Algún día lo entenderán y todas las promesas serán pocas :) Te quiero hermanita

R dijo...

Hola Nerea, lo de suscripción por suscripción es que intercambiemos suscripciones.
En verdad muchas gracias por tu comentario y en definitiva,nos seguiremos y espero podamos estar en constantes toc toc!! en nuestros blogs: nos visitemos muy seguido. Gracias :)