14/5/12

Un maldito nudo en la garganta.

Busqué la forma más eficaz para conseguir que me quisieras. Analicé todas las maneras posibles para ser capaz de conseguirlo. Porque por ese entonces, aún no era consciente de que todo eso no hacía falta. ¿Destino? No lo sé. Nunca he tenido claro si existe y siempre he creído que puede cambiar según las decisiones que tomemos. En cambio contigo todo fue diferente. Desde que te conocí supe que tú ibas a llegar a ser alguien especial en mi vida y que de una manera u otra teníamos que acabar encontrándonos. Llegaste y revolviste mi corazón a tu manera, descolocando todo y poniéndolo a tu gusto. Matando todos y cada uno de los monstruos que permanecían allí dentro. Haciendo que olvidara todos esos miedos que tanto tiempo he tenido pisándome los talones. 
Nunca antes nadie había sido lo suficientemente valiente para entrar en mi corazón y llenarlo entero de promesas de esas que sabes que tarde o temprano se van a cumplir. Tú, el único capaz de conseguir todo esto, el único capaz de hacerme entender un te quiero sin falta de pronunciarlo. El único al que sin saber cómo ni por qué, le he entregado la llave de mi corazón sin pensármelo dos veces.
Tus besos son como balas directas al corazón, pero de esas que se te clavan tan profundamente que te matan al instante y no hay manera humana de dar marcha atrás. Tu risa es como una bocanada de aire fresco, siempre dispuesta a hacerme reír con ella. Y tú ausencia... es un maldito nudo en la garganta, de esos que hacen que se te enreden las palabras y ni si quiera seas capaz de hablar.


1 comentario:

El Drac dijo...

Esa sintomatología no deja lugar a dudas!! estas enamorada hasta el tuétano mi querida amiga.

Un abrazo (¡Balas directas al corazón! ¡vaya! ¡ni el llanero solitario!!)