11/4/12

IX


Siempre creí que había estado enamorada alguna vez, que había sentido esas pequeñas mariposas en el interior de mi estómago, ese nervio escurridizo del que todos hablaban. Siempre lo creí hasta que te conocí. No sé por qué pero haces que sienta cosas que ni si quiera puedo explicar con palabras y que aunque no lo creas, jamás las había sentido con nadie.
Fuiste como la Luna iluminando una noche oscura y gris, como la última farola que se enciende en mitad de la calle, como el último beso que se da una pareja despidiéndose en el portal. Podría hacer miles de comparaciones que nadie entenderá, ni si quiera sé si tu serás capaz de hacerlo.
Podría intentar explicar que sentí la primera vez que me cogiste de la mano, la primera vez que me besaste o que te reíste conmigo.  Podría decir exactamente nueve palabras que hacen que todo esto sea más especial que cualquier otra cosa que pueda existir en el mundo. Podría gritarle al mundo que koala tiene cinco letras por el día cinco de abril fue la primera vez que me besaste, pero pensarían que estoy loca.
Podría hacer mil cosas que explicaran que todo esto es diferente a lo demás y que ahora sí puedo decir en voz alta que sé lo que significa la palabra amor. Lo que tú has hecho en cinco días no lo ha conseguido nadie en meses, incluso en años. Solo tú has conseguido que parezca que mi corazón se va a salir del pecho con una mirada. Solo tú has conseguido que me fíe de ti y que al mirarme a los ojos sepa que cuando dices te quiero es de verdad. Ahora, tengo la sensación de que nada ni nadie puede pararnos… simplemente tenemos que seguir nadando.

1 comentario:

Anónimo dijo...

A un pingüino que tiene ganas de verte le encanta esto. Te quiero.