5/3/12

De cada día.

¿Sabes? Cada mañana me olvido las llaves encima de la mesa del comedor. Nunca me acuerdo de coger el paragüas cuando está lloviendo y siempre se me moja el pelo y me enfado con el mundo. Y no te voy a mentir, en mi habitación siempre está todo desordenado. Odio tener las ventanas abiertas porque se me congelan las manos y el frío se incrusta en mi cuerpo. Adoro andar descalza y sentirme libre, como si nada pudiera detenerme. Mi café siempre lleva cuatro cucharadas de azúcar y me tiraré horas en la ducha cantando a Sabina. Y todas las mañanas de cada día, tendrás que sacarme de la cama mientras con ojos perezosos me deshago de esas sábanas que cada noche nos abrazan en un intento fallido de separar nuestras piernas.

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