15/12/11

Un año después las cosas cambian.

Jamás pensé que las cosas pudieran cambiar tanto en un año. Bueno, en realidad, jamás pensé que yo pudiera cambiar tanto. En 365 días ha cambiado demasiado mi manera de pensar y sobre todo, mi forma de ver las cosas. Siempre he sido una chica débil, a la que las cosas le afectan demasiado y se toma las críticas muy a pecho. Hace justamente un año algo me hizo cambiar el chip. Fue él. Recuerdo perfectamente ese día porque yo ya sabía lo que iba a pasar antes de que ocurriera. Sabía que iba a terminar con nuestra historia y que esta vez no sería como las demás. Esta vez sería para siempre.
¿Sabéis? El quince de diciembre del 2010 pensé que el mundo se me caía encima. Me sentía sola a pesar de que tenía a las mejores amigas del mundo a mi lado. Me sentía vacía y sin ninguna razón por la que seguir adelante. Os parecerá una exageración pero creedme que alguien que conozca de verdad lo que es estar enamorado sabrá a lo que me refiero. Necesitaba estar entretenida con cualquier tontería para no pensar en él y sobre todo, para no hundirme. La verdad es que puse mucho de mi parte para salir adelante. Nunca me había imagino que yo podría tener tanta fuerza y tanto valor para asumirlo, pero lo tuve. Y por ello, me siento orgullosa de mi misma.
No voy a ser hipócrita porque no es mi estilo. Lo pasé realmente mal, lloré lo que jamás en mi vida había llorado. Hasta que un día me mire al espejo y me di cuenta de que eso no era lo que yo quería ser. Lo siguiente que hice fue hablar con mi madre y pedirle ayuda. Mi madre fue un gran apoyo para mí, me tenía todo el día entretenida y no se separaba un segundo de  mi lado. Me convencía para salir cuando no tenía ganas y me hacía mis comidas favoritas para que no dejara de comer. Y fue la persona que me dijo la frase que hizo que mi forma de pensar cambiara para siempre. Me miró, me sonrió y abrazándome me dijo: nadie se ha muerto de amor, y tú no vas a ser la primera.
Rompí a llorar. Me costaba mucho asumir que ninguno de los momentos que había pasado junto a él iban a volver. Pero lo hice. Desde ese día empecé a quererme. A mí, a la vida y a todo lo que me rodeaba. Comprendí que algunas cosas no se pueden cambiar y que si suceden así es porque tienen que ser así. Comprendí que él no era bueno para mí y me di cuenta de que ya no haría falta ponerme excusas cada mañana para perdonarle.
Seguí adelante con ayuda de todo el mundo y aparecieron algunas personas en mi vida que me hicieron comprender muchas cosas. Entre ellas que no solo él podía ofrecerme amor, que había muchos chicos ahí fuera y que en algún momento me iba a volver a enamorar.
Y así fue. Lo hice. Recogí todas mis ilusiones rotas para volver a enamorarme. Y hoy, ocho meses después de querer con todas mis fuerzas a otra persona y un año después de creer que el mundo se me venía encima…estoy más segura que nunca de que todo lo que se me ponga por delante lo superaré. Como lo he hecho siempre. Ponga lo que se me ponga por delante. Porque a mí y a todos los que estáis y estuvisteis a mi lado… nos sobra valor.

3 comentarios:

Natalia dijo...

me gustooo

Mélanie Martínez Malbranque dijo...

Lo unico que tengo que decirte es que estás donde estás porque vales mucho y eres muy fuerte. Te mereces siempre, lo mejor de lo mejor :) eres una de las mejores personas que conozco y yo te entiendo a la perfección. A mi me pasó algo asi, y me siento tan identificada.. TE QUIERO, más que mucho.

Little dijo...

Me ha encantado la frase de tu madre, en serio. Yo pasé por lo mismo y es de las peores cosas que te puede pasar. Mi madre, por el contrario, en vez de decirme esas cosas, me quitó un peluche de los que me regaló. Bueno, te diré que estuve llorando días y días por el maldito peluche. Ahora me he hecho un poquito más dura ante las situaciones, así que prefiero pensar que todo ésto nos ayuda a madurar. Un besito :)