25/11/11

¿Para qué?

- No entiendo cual es el motivo por el que estás enfadada... Aún no sé que te he hecho. He llegado, he colgado mi cazadora, me he sentado en el sofá y lo siguiente que he recibido ha sido esa cara de pocos amigos...
- Pues me pasa eso, exactamente eso. Has llegado a casa y ni te has dado cuenta que llevo puesto mi pijama más bonito. Ni si quiera te has enterado de que te he preparado tu comida favorita y que he puesto la mesa con velas para dos. Ni te fijaste en las ojeras que tengo por no dormir en toda la noche pensando que hoy podía ser un día especial... y lo único que has hecho es acomodar tu culo en ese sofá en el que pasas más tiempo que en nuestra cama. Y no, no digas nada. Los dos sabemos que no vas a decir nada que me pueda quitar el enfado y seguramente estropees más la situación...¿Te das cuenta de que el tiempo que estás perdiendo sin hacer caso a lo que digo podrías aprovecharlo quedándote abrazado toda la noche a mi? ¿No has pensado que quizá cuando tú quieras abrazarme yo ya no esté dispuesta a hacerlo? Por supuesto que no. No sé ni como se me ocurre pensarlo.



Ya no te mira con esos ojos como si fuera a comerte, ¿te has dado cuenta?

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