30/11/11

Matémonos a abrazos.

Quizá intenté engañarme pensando que tú serías el que me abriría la cama por las noches y me dejaría el hueco derecho calentito. Quizá me obsesioné demasiado en que todo fuera bonito y acabó siendo un asco. Quizá quise atarte a la pata de mi cama cuando tú lo único que querías era tomar un café tirado en el sofá. Quizá te obligué de alguna manera a quererme como yo quería que lo hicieras y no te dejé quererme como tu querías hacerlo. Quizá estaba demasiado convencida de que tú y yo seríamos uno y de que me acompañarías un ratito cada día a darnos cariño debajo de los árboles. Quizá pretendí que fuéramos algo que no querías ser. Quizá desee tanto que me llamaras por sorpresa para decirme que me quieres que acabé agobiándote yo con te quieros de hojalata. Quizá pensé que tú podrías darme eso que yo tanto buscaba y al final resulta que te estoy pidiendo más de lo que me puedes ofrecer. Quizá me vuelvo un poco tonta cuando te digo todo esto pensando que, quizá, algún día llegarás a sentir todo lo que yo siento.


Puede ser peor asumir que tal vez lo nuestro dura lo que dure dura.

2 comentarios:

Inestabilidad Mental dijo...

No siempre los sentimientos que se dan son equitativos a los recibidos. Es horrible sentir que se da mucho más de lo que se recibe. Únicamente uno se da cuenta de que no todo el mundo quiere de la misma forma cuando asume que la otra persona le quiere -a su manera-.

El Drac dijo...

Creo que te culpas demasiado, nosotros somos así, no pedimos más de lo que nos pueden dar, pedimos solamente lo necesario para vivir felices y los otros no nos lo pueden dar porque tienen otros intereses que ellos consideran más importantes que nuestro amor; si esto es así, estas personas no son para nostros; han sido y son sólo una quivocación más en la búsqueda del amor.

Un gran abrazo