16/11/11

¿amor?

Hacía tiempo que no volvía a sentir aquellos nervios por mi cuerpo. Eran las cuatro de la mañana cuando entrabábamos por la puerta de aquella discoteca a la que solíamos ir cada sábado. Dejamos nuestras chaquetas en el ropero, pedimos la primera copa y nos pusimos a bailar como si mañana se acabara el mundo. Nosotras somos así, tan jóvenes, tan vivas y con tanta vida por delante...
Miré hacia el frente y vi un grupo de chicos que me llamaban la atención, no sabía por qué pero me dio la sensación de que a alguno de ellos los conocíamos de algo. Y de pronto te vi llegar, con tu copa en la mano y con esa sonrisa que hacía tanto tiempo que no veía. Comencé a ponerme nerviosa, en realidad no sabía si acercarme y saludarte o quedarme parada observando que hacías tú al verme. Intenté convencer a mis amigas para ponernos justo a vuestro lado y cuando me di cuenta estábamos espalda con espalda.
Uno de tus amigos me reconoció, te tocó en el hombro y te avisó de que era yo la que estaba bailando a tu lado. Tu cara reflejaba que te alegrabas de verme. Te diste la vuelta y me tapaste los ojos con tus manos. Intenté disimular pero sabía de sobra que eras tú, reconocería ese olor a kilómetros.
Al ver la alegría con la que me mirabas, sin pensarlo ni un segundo me abalancé sobre ti y te abracé como hacía tiempo que no lo hacía. Te quedaste sorprendido y me susurraste: "pequeña, ya te echaba de menos". Aquella fue la noche más especial de mi vida...



1 comentario:

Rose dijo...

Hola Nerea, vengo a devolverte la visita, y darte las gracias. Que bonito no solo sentir algo así, sino recordarlo. Un beso