13/9/11

Sin esperanza, no hay vida.

La vida muchas veces nos pone a prueba. Y creo que en el fondo, eso es bueno. Vale a uno mismo para saber hasta donde puedes llegar, para saber dónde está tu límite. Si eres más fuerte de lo que pensabas o no tanto como tú imaginabas. Para conocerte mejor personalmente, saber hasta dónde llega tu paciencia y tus ganas por luchar por las cosas o las personas que quieres. 
Muchas veces pensamos que somos de una manera y cuando se nos pone un problema por delante, vemos que somos completamente diferentes. No todo el mundo afronta los momentos difíciles de la misma forma. Algunas personas terminan por huir para no enfrentarse a él y otras cogen el toro por los cuernos e intentan solucionarlo.
Supongo que nadie decide qué es lo mejor o qué se debería hacer en esas situaciones... cada persona es un mundo y cada uno tiene sus propias ideas y sus propios motivos para decidir lo que hace o deja de hacer.
Todas las opiniones son muy respetables, pero sin duda, creo que en la vida hay que enfrentarse a los problemas. Esto he aprendido y me siento orgullosa de ello. ¿Un consejo? Persigue ese sueño que te mueres por conseguir y lucha hasta que tengas todo lo que deseas. El fracaso no existe siempre y cuando lo intentes de todas las maneras posibles, sin perder la esperanza.



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