23/8/11

Hay momentos en los que sucede algo que te hace pensar. Piensas en las personas que durante este tiempo has perdido, en las que han permanecido a tu lado, en las que has conocido y las que seguramente conocerás. Piensas en todas las cosas que han hecho que algunas personas se separen de ti, en las decisiones que has tomado mal, en los caminos que algún día elegiste.
Y te das cuenta de que no hay marcha atrás. Esas personas nunca volverán al lugar en el que estaban y todas esas decisiones que ya has tomado en algún momento no podrán ser retomadas. No podrás cambiar de opinión y supongo, que en algunas ocasiones, no tendrás segundas oportunidades.
Pero a veces aparece alguien, que a pesar de todas las cagadas que hayas podido tener, a pesar de todas las tonterías que hayas podido decir, de todos los momentos que por tu culpa se han perdido o de todas esas decisiones que por alguna razón le han afectado... te perdona. Y permanece ahí, a tu lado, sin moverse. Sin separarse un centímetro de ti. Dándote una segunda, tercera...o cuarto oportunidad. Dejándo que juegues de nuevo tus cartas y esperando a que por fin, esta vez, aciertes.
Aparece alguien que confía en ti, alguien a quién le importas. Alguien que pase lo que pase, sabes que nunca...nunca te dejará sola.

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