24/7/11

Barrio de la Esperanza.

Se llamaba el Barrio de la Esperanza, la Calle de los Sueños que quedan por cumplir. El número de los que Nunca se Rinden. Y el piso no lo recuerdo muy bien. Pertenecía a aquellos a los que nada les parecía imposible. A ese tipo de personas que por más obstáculos que se encuentren nunca pierden la sonrisa. A esos, que por muchos sueños que cumplan, siempre les parecen pocos. Aquellos que siempre tienen algo por lo que luchar, que nunca pierden la esperanza, que siempre creen en algo que les hace vivir con valor. Esos que se enfrentan a los problemas y no huyen de ellos como cobardes, esos que les echan un par de ovarios a la vida. Que piensan que cualquier día puede ser el último y que no merece la pena perder el tiempo. Esos mismos, que aunque sean pocos, entienden el sentido de la vida.

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