12/4/11

Perdóname ángel.

_ Ni se te ocurra decirlo Damian.

_ ¿Por qué?

_ No quiero escucharlo, odio las despedidas. Limítate a coger tus cosas e irte.

_ No me voy al fin del mundo, ni si quiera me voy a la guerra.

_ Mira, preferiría mil veces que te fuera al fin del mundo. Así no tendría que estar contando los días que faltan para que vuelvas.

_ Debe ser lo más bonito que me has dicho en meses.

_ Y lo último que vas a escuchar a partir de ahora.

_ No te va a servir de nada comportarte así, en cuanto me veas alejarme te arrepentirás. (…) ¿No vas a decir nada? Ey mírame. Te echaré de menos ¿vale?

_ Vale.

_ ¿Y tú? ¿Me echarás de menos?

_ No creo que haga falta que te diga que el tiempo que estés lejos de mí se me hará eterno.

_ Pues yo que tu lo aprovecharía… porque en cuanto vuelva no te voy a dejar tranquila. Voy a estar horas repitiéndote lo estúpida que puedes llegar a ser a veces- dijo riéndose y agarrándole la cara.

_ ¡Tú si que eres estúpido! – gritó sonriendo.


que pase lo que pase estoy aquí.

1 comentario:

plinnn... dijo...

un poco tontos somos todos, uf a mí tampoco me gustan las despedidas, hay veces que antes del saludo ya piensas en como será la despedida y te agobia, pero bueno, los reencuentros suelen ser bonitos, felizzz día!