30/3/11

Lo odio. Odio a la gente que intenta hacerlo todo a la perfección, a las personas que tienen que tener todo calculado al milímetro. Los que tienen que tener todo bajo control, sin que nada se les escape de las manos. Odio que controlen sus sentimientos, que se cierren por miedo a que les hagan daño y a sentirse destruidos. Odio a las personas que van con esa coraza por delante de todo y de todos. A las que apartan a las personas importantes de su lado por no dar el brazo a torcer. A las que permiten perder las cosas verdaderamente importantes por no tragarse ese orgullo de mierda. Odio a los que mienten por hacerse los fuertes, los que inventan por quedar por encima de los demás. Odio a los que no actúan con el corazón, a los que se ríen de la gente. Odio que controlen cada paso que dan, que no se dejen llevar y no les importe lo más mínimo lo que piensen o sientan las personas que les rodean.

¿Qué pasaría si todos hiciéramos lo mismo? Nadie se enamoraría de verdad, ni se dejaría llevar por lo que su corazón dice, si no que haría siempre lo correcto, lo que se supone que tiene que hacer sin equivocarse nunca. ¿Qué sería de nosotros sin cometer errores? ¿Cómo aprenderíamos a valorar lo que realmente merece la pena? ¿Cómo nos daríamos cuenta de quién está en realidad a nuestro lado?


..de quién nos quiere de verdad.

1 comentario:

Diario de nuestros pensamientos dijo...

tienes razón, nadie seria libre de nada