16/2/11

No merece la pena.

Nunca volveré a pronunciar su nombre, nunca. No consigo entender qué tengo que hacer para poder ser feliz completamente. Tú ya te fuiste de mi vida, no formas parte de ella. No estás ni en los momentos buenos ni en los malos, ni en los fáciles ni en los difíciles. Simplemente no estás presente en ninguno. Por eso no consigo entender por qué soy tan indiferente para ti después de todo lo que pasamos. Pero supongo que no importa, yo sigo mi vida, tú sigues la tuya. Cada uno por su lado y todos tan contentos, como siempre.

No hay más que decir. A veces las palabras no dicen nada, los sonidos no se escuchan, los olores no huelen y las sensaciones no existen. Puedes pasarte eternamente buscando un por qué que no lo encontrarás.

A veces sigo escuchando el eco de su voz, tan lejana...que parece que no la haya escuchado en mi vida. No recuerdo cómo era su cara, ni su manera de caminar, ni todos los rasgos que le hacían especiales. Tampoco el modo en el que me miraba, pero supongo que eso es porque ya hacía tiempo que no me miraba de esa forma diferente con la que se miran los que están locos el uno por el otro.

No sé la razón por la que el amor se acaba, tampoco porque las parejas se prometen cosas que no saben si serán capaces de cumplir. No entiendo por qué se pagan los días malos con las personas que más quieres, ni tampoco porque no somos capaces de recordar a las personas importantes que las queremos todos los días. No sé por qué hay amigos que se traicionan, no sé porque los casados se divorcian, ni tampoco por qué hay niños que se mueren de hambre. No entiendo porque los ricos no se conforman, ni tampoco por qué las que son rizosas quieren el pelo liso. Tampoco por qué la Luna sale por las noches y el Sol se esconde algunos días.

No entiendo tantas cosas de la vida…que ya ni hago el esfuerzo de comprenderlas.

No hay comentarios: