21/2/11

Cobardes


Para qué engañarnos. Nunca nos hemos olvidado del todo, siempre ha permanecido algún sentimiento presente que haga que se nos forme un nudo en la garganta cuando pasamos el uno al lado del otro. Algo que hace que sintamos miedo a mostrar nuestros sentimientos delante de la gente, de que hablen y critiquen, de que juzguen lo que no conocen.

Siempre hemos ido a contra corriente: tu nada era mi todo, mi siempre era tu nunca. Tu sí era mi no y cuando el tiempo se hacía escaso para mi, a ti podían parecerte siglos. Nunca nos poníamos de acuerdo para nada y siempre nos encontrábamos en distintos momentos de tiempo. Cuando yo me decidía por el pasado, a ti te apetecía pensar en el presente, en este preciso momento y en vivirlo como si fuera el último. Cuando quise inventar nuestro futuro, te pareció demasiado atrevido. Y por último, cuando intenté hacer lo mismo que tú, olvidarme de todo y vivir el momento…tú ya te habías ido con tu nada, tu nunca, tu sí y tu maldito orgullo.

Pero los dos tenemos algo en común que no me puedes negar: esa jodida manía de ser unos cobardes y aguantarnos las ganas de besarnos hasta que nuestros labios se desgasten.



Me quiere, no me quiere...

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