17/5/10

Solían caer las gotas resbalando por mi ventana cada vez que una lágrima resbalaba por mi mejilla. Ultimamente, no aparecen...es como si se hubieran esfumado, como si desaparecieran ni ninguna razón. Esas gotas para mi, eran como el símbolo de que si yo lloraba el mundo entero estaba triste. Y ahora me doy cuenta, con su ausencia, de que no es así.
Puede que yo esté llorando tanto que hasta cree un nuevo mar con mi nombre y aún así seguramente, la persona que quiero que se entere no lo hará. Ni si quiera sabrá que ese mar existe, ni dónde, ni cuándo, ni por qué...

Tampoco me importa, no quiero darte pena. Solo quiero que te enteres de una vez de que todavía no te olvidé (lo que no significa que no vaya a hacerlo o que no lo intente...), que cuando te veo me da la sensación de que como siga así acabaré volviendome loca de tanto verte y no poder reaccionar. Y tú, que me miras como si no pasara nada, cuando sabes de sobra que sí que pasa...
Pero eso tampoco me importa, llegará un momento que te tengas que enfrentar a esto, que te tengas que enfrentar a mi. Entonces yo te diré todo lo que me ha quedado por decirte, todo lo que me he callado, todo lo que parecía que no pero que sí...

Y ahí, solo entonces, podrás mirarme como si nada sintieras, como si nada pasara, como si no fuera absolutamente nada para ti.
Y entonces, podremos mentir los dos.



(Y no vuelvas a mirarme, que me ablando.)

2 comentarios:

Smily dijo...

El mar de esas lágrimas puede convertirse en un modelo a seguir, en un mar de esperanza, del dolor que expulsaste de ti...
¡Un besazo!

El Drac dijo...

Oye sí, tienes razón, porque cuando me han terminado me ha quedado como un deseo de revancha y he ido y argüido mil excusas para regresar y sólo para darme el lujo de ser yo quien termine. Lindo, un gran abrazo