18/4/10

Mucho.

Ha sido una noche extraña, nunca había tenido una parecida.
Ella estuvo ahí toda la noche escuchandome, como siempre. Viéndome llorar y haciéndome reir. Gracias pequeña sabelotodo. No sé que hubiera sido de mi si no es por ti.
No apetecía bailar, ni pensar, ni reír. Solo estar tumbada en un sofá y no movernos de allí hasta que diera la hora de irse. Pero sin prisa.
Simplemente disfrutando de nuestra compañía y hablando, no hacia falta nada más.
Hasta que apareció él rompiendo todos los esquemas y haciendo que las dos nos sintiéramos un poquito mejor. Durante media hora sonreímos más que durante toda la noche.
Y es que en estos momentos es cuando te das cuenta de a quien tienes verdaderamente a tu lado, para ayudarte...estes donde estes. Para intentar que no te pongas triste. Ni tú ni nadie que esté a tu alrrededor.
Y derepente, te das cuenta de que querer y necesitar son cosas muy diferentes. Cosas distintas pero que pueden complementarse. Es el punto en el que sabes distinguir entre esos dos verbos, y también sabes que pueden actuar juntos, un instante en el que te da la vuelta todo y piensas "pues sí, les necesito...y mucho".

(Como siempre inolvidable, otra noche tan bonita como tú)

1 comentario:

Smily dijo...

Esas personas que siempre están ahí, luchando por robar una sonrisa... lo valen de verdad.
Y no abunda la gente así en el mundo.
¡Un besazo!