25/3/10

Vomita.


Un par de fotos rotas, una carta sin terminar de escribir, un móvil que no suena y un álbum lleno de recuerdos. Al lado, un paquete de pañuelos casi vacío, un diario en blanco y un bolígrafo sin tinta. La persiana bajada, las luces apagadas y como luz el brillo de las lágrimas que resbalan por su mejilla. Ella tirada en la cama, tapada hasta la cabeza aguantando la respiración para que nadie pueda oírla llorar. Casi se ahoga con sus propias lágrimas, casi no puede ni moverse. Su móvil suena pero no es él. Su corazón se sale del pecho para nada, pierde la ilusión continuamente. Ninguna de sus amigas la llama nunca, ¿por qué han tenido que hacerlo hoy?
Se aparta el flequillo de la cara y seca sus lágrimas con la mano, intenta controlar su respiración y evitar un ataque de ansiedad...otra vez.
Se levanta y se sienta intentando tranquilizarse, se repite una y otra vez que no está sola, que todo sin él va mucho mejor, que le hace daño. No se cree a si misma. Coge su ipod y se pone a escuchar música. Barlow Girl, Never alone. Se derrumba y lo apaga. Todo le recuerda a él, parece que todas las canciones hablan de ella, que todo el mundo gira en su órbita. Siempre hay alguna palabra, algún gesto, algún sitio especial que la haga palidecer.
Harta de todo, se levanta y se dirige al baño. Se encierra para que nadie pueda interrumpirla. Se mira y rompe a llorar. Seguidamente, vomita.

1 comentario:

PeQue..* dijo...

A veces las contradicciones cabeza-corazón pueden llevarte incluso a la amargura. Saber que ese chico no conviene pero tu corazón solamente lo quiere a él..
Lo mejor es dejarse llevar por el corazón. Tarde o temprano nos damos cuenta de que al hacerlo, nos podemos haber equivocado.
Un besazo nere!