24/3/10

Le quise


Mis sentimientos no cambiaban de un día para otro pero sentía que esos labios eran el sabor de la perdición. No logré contenerme y me fundí en sus besos como tanto tiempo antes había soñado. Solo él podía hacer encender el fuego de la pasión con tan solo un beso. Mis manos agarraban su pelo y arañaban su espalda de vez en cuando, él se limitaba a sonreír y a besarme sin parar. De vez en cuando me miraba como si fuera la última vez que fuera a hacerlo y me recordaba que me quiere susurrándome al oído. Muy lentamente, tanto que me hacía estremecer.

Nuestro calor corporal empezaba a ser asfixiante y de pronto sonó esa señal con la que yo solo sabía que nuestros cuerpos ya se iban a separar. Le miré, me miró, nos miramos. Acarició mi cuerpo con mucha delicadeza y me dijo muy bajito que nunca habría otra como yo. Creí sus mentiras y me vestí, lentamente para que pudiera darse cuenta de lo mucho que me había echado de menos. Se paró por un instante y volvió a quitarme la ropa, me besó casi hasta dejarme sin respiración y me hizo el amor con la mirada.

Le quise, me quiso, nos quisimos. Solté mi melena morena al aire y la peiné con los dedos. Ahora, comenzaba mi pesadilla.

2 comentarios:

La chica de los calcetines de colores :) dijo...

Sin palabras :O

Diario de nuestros pensamientos dijo...

las separaciones son tan dolorosas despues de haberse amado tanto... y de haberse echado tanto y tanto de menos!
Lo sé, es un pesadilla